El Conejo en la Luna
Una antigua leyenda de México
¿Alguna vez has mirado la Luna llena y has visto la figura de un conejito? Esta leyenda mexicana cuenta cómo llegó hasta allá. Acomódate, mira el cielo y… ¡que empiece la historia!
Para leer en familia
En la próxima Luna llena, salgan a mirarla juntos. ¿Pueden encontrar la figura del conejito entre sus manchas? ¡Es un juego precioso para hacer de noche!
Un dios que quería conocer el mundo

Hace muchísimo tiempo, el bondadoso dios Quetzalcóatl quiso conocer cómo vivían las personas. Para eso se convirtió en un hombre y bajó a la tierra a caminar por valles, montañas y caminos, igual que cualquiera de nosotros.
Una noche de mucho cansancio

Caminó y caminó durante todo el día. Llegó la noche y, con ella, mucho cansancio, hambre y sed. Se sentó a descansar bajo las estrellas, tan débil que pensó que ya no podría seguir.
Un conejito en la oscuridad

Muy cerca, un pequeño conejo comía hierba tranquilamente bajo la luz de la Luna. Al ver a aquel hombre tan triste y débil, se acercó con cariño para preguntarle qué le pasaba.
Un regalo de hierba

«Tienes hambre, ¿verdad?», dijo el conejo. «Yo solo como hierba. Si quieres, come de la mía». Quetzalcóatl le dio las gracias, pero las personas no comen hierba, así que no pudo aceptar.
El corazón más generoso

Entonces el conejito, con un corazón enorme, dijo: «Yo soy solo un conejo pequeño… pero si tienes tanta hambre, cómeme a mí, para que no te quedes sin fuerzas». Era todo lo que tenía para dar, y lo ofreció con valentía.
Un gesto que se recordará por siempre

Quetzalcóatl se conmovió muchísimo. ¡Qué bondad tan grande en un animalito tan pequeño! Tomó al conejo con ternura entre sus manos y le dijo: «No voy a comerte. Pero nunca olvidaré lo que hiciste por mí».
Hasta la Luna

Con mucho cuidado, lo levantó muy alto, hasta tocar la Luna, y dejó allí dibujada su figura. Luego lo bajó de nuevo a la tierra y le dijo: «Tu imagen quedará en la Luna para que todas las personas, de todos los tiempos, recuerden tu corazón generoso».
El conejo que todos pueden ver

Y así fue. Desde aquella noche, cuando la Luna está llena y brillante, podemos mirar hacia arriba y ver la figura del conejito. Cada vez que aparece, nos recuerda que la bondad más pequeña puede brillar para siempre.
La lección de la historia
¿Qué aprendimos?
No importa qué tan pequeños seamos: todos podemos ser generosos. El conejito dio lo único que tenía para ayudar, y por eso su bondad se recuerda por siempre. Compartir y ayudar a los demás siempre vale la pena.
Actividad
Piensa en algo bonito que puedas compartir o regalar a alguien (un dibujo, una sonrisa, tu ayuda). Luego dibuja la Luna llena con tu conejito favorito dentro.
Actividades para imprimir
Descarga e imprime estas actividades de la leyenda del conejo en la Luna.
Juega en la pantalla
🃏Memoria: encuentra las parejas del conejo en la Luna
Voltea las cartas y encuentra las parejas iguales.
💭Para pensar y crear
Preguntas para pensar y conversar en familia.
Piensa y cuéntale a tu familia:
El conejito ofreció lo único que tenía para ayudar. ¿Qué podrías compartir tú con alguien que lo necesita?