Bosque del Saber
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Cuento ilustrado

El Conejo en la Luna

Una antigua leyenda de México

¿Alguna vez has mirado la Luna llena y has visto la figura de un conejito? Esta leyenda mexicana cuenta cómo llegó hasta allá. Acomódate, mira el cielo y… ¡que empiece la historia!

👨‍👩‍👧

Para leer en familia

En la próxima Luna llena, salgan a mirarla juntos. ¿Pueden encontrar la figura del conejito entre sus manchas? ¡Es un juego precioso para hacer de noche!

Un dios que quería conocer el mundo

Quetzalcóatl convertido en hombre, caminando por la tierra para conocer a las personas
Quetzalcóatl quiso caminar entre las personas.

Hace muchísimo tiempo, el bondadoso dios Quetzalcóatl quiso conocer cómo vivían las personas. Para eso se convirtió en un hombre y bajó a la tierra a caminar por valles, montañas y caminos, igual que cualquiera de nosotros.

Una noche de mucho cansancio

Quetzalcóatl, ya de noche, cansado y con hambre bajo las estrellas
Caminó tanto que se quedó sin fuerzas.

Caminó y caminó durante todo el día. Llegó la noche y, con ella, mucho cansancio, hambre y sed. Se sentó a descansar bajo las estrellas, tan débil que pensó que ya no podría seguir.

Un conejito en la oscuridad

Un pequeño conejo comiendo hierba bajo la luz de la luna
Un conejito comía hierba muy cerquita.

Muy cerca, un pequeño conejo comía hierba tranquilamente bajo la luz de la Luna. Al ver a aquel hombre tan triste y débil, se acercó con cariño para preguntarle qué le pasaba.

Un regalo de hierba

El conejito ofreciendo su hierba a Quetzalcóatl
«¿Tienes hambre? Come de mi hierba.»

«Tienes hambre, ¿verdad?», dijo el conejo. «Yo solo como hierba. Si quieres, come de la mía». Quetzalcóatl le dio las gracias, pero las personas no comen hierba, así que no pudo aceptar.

El corazón más generoso

El pequeño conejo ofreciéndose con valentía y bondad para ayudar
El conejito ofreció lo único que tenía: a sí mismo.

Entonces el conejito, con un corazón enorme, dijo: «Yo soy solo un conejo pequeño… pero si tienes tanta hambre, cómeme a mí, para que no te quedes sin fuerzas». Era todo lo que tenía para dar, y lo ofreció con valentía.

Un gesto que se recordará por siempre

Quetzalcóatl tomando con ternura al conejito entre sus manos
Quetzalcóatl se emocionó con tanta bondad.

Quetzalcóatl se conmovió muchísimo. ¡Qué bondad tan grande en un animalito tan pequeño! Tomó al conejo con ternura entre sus manos y le dijo: «No voy a comerte. Pero nunca olvidaré lo que hiciste por mí».

Hasta la Luna

Quetzalcóatl levantando al conejito hacia la luna llena y brillante
Lo levantó hasta la Luna y dibujó su figura.

Con mucho cuidado, lo levantó muy alto, hasta tocar la Luna, y dejó allí dibujada su figura. Luego lo bajó de nuevo a la tierra y le dijo: «Tu imagen quedará en la Luna para que todas las personas, de todos los tiempos, recuerden tu corazón generoso».

El conejo que todos pueden ver

Una familia mirando la luna llena, donde se ve la figura de un conejo
Por eso, en la Luna llena, vemos un conejo.

Y así fue. Desde aquella noche, cuando la Luna está llena y brillante, podemos mirar hacia arriba y ver la figura del conejito. Cada vez que aparece, nos recuerda que la bondad más pequeña puede brillar para siempre.

La lección de la historia

🌟

¿Qué aprendimos?

No importa qué tan pequeños seamos: todos podemos ser generosos. El conejito dio lo único que tenía para ayudar, y por eso su bondad se recuerda por siempre. Compartir y ayudar a los demás siempre vale la pena.

Actividad

Piensa en algo bonito que puedas compartir o regalar a alguien (un dibujo, una sonrisa, tu ayuda). Luego dibuja la Luna llena con tu conejito favorito dentro.

Desarrolla:CreatividadMotricidad fina

Actividades para imprimir

Descarga e imprime estas actividades de la leyenda del conejo en la Luna.

Juega en la pantalla

Desarrolla:MemoriaAtención visual

🃏Memoria: encuentra las parejas del conejo en la Luna

Voltea las cartas y encuentra las parejas iguales.

Desarrolla:CreatividadLenguaje

💭Para pensar y crear

Preguntas para pensar y conversar en familia.

Piensa y cuéntale a tu familia:

El conejito ofreció lo único que tenía para ayudar. ¿Qué podrías compartir tú con alguien que lo necesita?

Pregunta 1 de 3
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