Bosque del Saber
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Cuento ilustrado

Ricitos de Oro y los Tres Osos

Un cuento clásico para los más pequeños

Vamos a leer juntos la historia de Ricitos de Oro, una niña muy curiosa que un día entró en una casita del bosque sin pedir permiso. ¡Acomódate y descubramos qué le pasó!

👨‍👩‍👧

Para leer en familia

Mientras lees, pregúntale al niño o la niña qué cosas son «muy grandes», «muy pequeñas» o «justas». Es un cuento ideal para aprender sobre los tamaños y sobre pedir permiso antes de tocar las cosas de los demás.

La familia de osos

Papá Oso, Mamá Osa y el Osito en su acogedora casita del bosque junto a tres tazones de sopa
Tres osos vivían juntos en el bosque.

Había una vez tres osos que vivían en una casita en medio del bosque: el gran Papá Oso, la cariñosa Mamá Osa y el pequeño Osito. Una mañana, prepararon una rica sopa de avena para el desayuno: un tazón grande, uno mediano y uno pequeñito.

Como la sopa estaba demasiado caliente, los tres osos decidieron salir a dar un paseo por el bosque mientras se enfriaba. «Cuando volvamos, estará en su punto», dijo Mamá Osa, y cerraron la puerta… aunque sin llave.

Una niña curiosa

Ricitos de Oro, una niña de cabello dorado, descubre la casita de los osos en el bosque
Ricitos de Oro encontró la casita.

Por ese mismo bosque paseaba una niña de hermosos cabellos dorados a la que todos llamaban Ricitos de Oro. De tanto caminar, se perdió… y de pronto encontró la acogedora casita de los osos. Llamó a la puerta, pero como nadie respondió, la curiosidad pudo más que ella y entró sin permiso.

Las tres sopas

Ricitos de Oro prueba la sopa del tazón más pequeño sobre la mesa con los tres tazones
La sopa pequeña estaba justo en su punto.

Sobre la mesa había tres tazones de sopa humeante. Ricitos probó la del tazón grande: «¡Ay, demasiado caliente!». Probó la del mediano: «¡Uf, demasiado fría!». Y entonces probó la del tazón pequeño: «¡Mmm, está justo en su punto!». Y se la comió toda, hasta la última cucharada.

Las tres sillas

Ricitos de Oro sentada en la sillita pequeña que se rompe en pedazos
¡La sillita más pequeña se rompió!

Con la barriga llena, Ricitos quiso descansar. Se sentó en la silla grande, pero era demasiado dura. Probó la silla mediana, pero era demasiado blanda. Por fin se sentó en la sillita pequeña, que era perfecta… pero, ¡CRAC!, era tan frágil que se rompió en pedazos bajo su peso.

Las tres camas

Ricitos de Oro duerme plácidamente en la camita pequeña del Osito
Se quedó dormida en la camita pequeña.

Con sueño, Ricitos subió al cuarto y encontró tres camas. La cama grande era demasiado dura, y la mediana demasiado blanda. Pero la camita pequeña era tan cómoda y calentita que, en cuanto se acostó, se quedó profundamente dormida sin darse cuenta de nada.

Los osos regresan

Los tres osos descubren sorprendidos que alguien probó sus sopas y rompió la sillita
«¡Alguien ha comido mi sopa!».

Al rato, los tres osos volvieron del paseo y enseguida notaron que algo raro había pasado. «¡Alguien ha probado mi sopa!», dijo Papá Oso con su voz grave. «¡Alguien ha probado la mía también!», dijo Mamá Osa. «¡Y alguien se comió toda la mía… y además rompió mi sillita!», lloriqueó el pobre Osito.

¡Descubierta!

Ricitos de Oro despierta asustada al ver a los tres osos junto a la camita
Ricitos despertó… ¡y vio a los tres osos!

Preocupados, los osos subieron a buscar al intruso. «¡Alguien se acostó en mi cama!», gruñó Papá Oso. «¡Y en la mía!», dijo Mamá Osa. «¡Y aquí está, durmiendo en la mía!», exclamó el Osito. Con tanto ruido, Ricitos de Oro despertó de golpe y, al ver a los tres osos mirándola, se llevó el susto de su vida.

La huida y la lección

Ricitos de Oro corre de regreso a casa por el bosque mientras los osos la ven marchar
Ricitos corrió de vuelta a casa.

Ricitos de Oro saltó de la cama, bajó las escaleras a toda prisa y salió corriendo por el bosque sin mirar atrás, hasta llegar sana y salva a su casa. Desde aquel día, aprendió que nunca, jamás, hay que entrar en la casa de otros ni tocar sus cosas sin pedir permiso.

La lección de la historia

🐻

¿Qué aprendimos?

Debemos respetar las cosas y los hogares de los demás: no entramos sin permiso ni tomamos lo que no es nuestro. La curiosidad está bien, pero siempre pidiendo permiso y cuidando lo ajeno como nos gustaría que cuidaran lo nuestro.

Actividad

Busca en tu casa tres cosas iguales pero de distinto tamaño (grande, mediana y pequeña), como tres cucharas o tres vasos. Luego dibuja a los tres osos: ¡que se note bien quién es el grande, el mediano y el pequeño!

Desarrolla:CreatividadMotricidad fina

Actividades para imprimir

Descarga e imprime estas actividades de Ricitos de Oro.

Juega en la pantalla

Desarrolla:MemoriaAtención visual

🃏Memoria: encuentra las parejas de Ricitos de Oro

Encuentra las parejas de cartas del cuento de Ricitos de Oro.

Desarrolla:LenguajeComprensión

🎭Ahorcado: adivina la palabra del cuento

Adivina las palabras secretas del cuento, letra por letra.

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Pista: La niña de cabellos dorados

Desarrolla:Pensamiento lógicoAtención visual

🧺Ordena por tamaño: ¿de quién es?

Toca cada elemento y ponlo en su lugar.

Toca un elemento y luego su canasta:

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