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El Jorobado de Notre Dame
Una historia de París
Vamos a leer juntos una historia muy bonita que ocurre en una gran catedral de París. Habla de la amistad y de mirar a las personas con el corazón. Acomódate y… ¡que empiece el cuento!
Para leer en familia
Mientras lees, pregúntale al niño o la niña cómo cree que se siente Quasimodo. Es una historia preciosa para hablar de la amabilidad y de no juzgar a nadie por su aspecto.
La gran catedral de París

En el corazón de París, hace mucho tiempo, se alzaba una catedral enorme y hermosa llamada Notre Dame, con altas torres y muchas campanas. Allá arriba, entre las campanas, vivía un muchacho muy especial llamado Quasimodo.
Quasimodo, el campanero

Quasimodo había nacido diferente: tenía una joroba en la espalda y casi no oía, por el fuerte sonido de las campanas. Era el campanero de la catedral. Aunque por fuera parecía rudo, por dentro tenía un corazón bondadoso y tierno.
Solo en las alturas

Como la gente se asustaba de su aspecto y se reía de él, Quasimodo casi nunca bajaba a la ciudad. Pasaba los días con sus campanas, a las que les ponía nombres, mirando París desde lo alto y deseando tener un amigo.
Esmeralda, la bailarina

Un día de fiesta, una joven gitana muy alegre y bondadosa, llamada Esmeralda, bailaba en la plaza. Cuando los demás se burlaban de Quasimodo, ella fue la única que lo trató con cariño y le dio agua. Quasimodo nunca lo olvidaría.
Una gran amistad

Esmeralda y Quasimodo se hicieron grandes amigos. Él le mostró la catedral por dentro, sus campanas y la vista más bonita de todo París. Por primera vez en su vida, Quasimodo ya no se sentía solo.
El juez malvado

Pero había un juez muy malo y envidioso, llamado Frollo, que quería hacerle daño a Esmeralda. Para protegerla, Quasimodo la escondió en lo alto de la catedral y exclamó: «¡Aquí estarás a salvo!».
El campanero valiente

Cuando Esmeralda estuvo en peligro, Quasimodo, con toda su fuerza y valentía, la rescató. La gente de París, que antes lo temía, vio por fin lo noble y bueno que era su corazón.
Lo que de verdad importa

Al final, todos aprendieron una gran lección: no hay que juzgar a nadie por su apariencia, porque la verdadera belleza está en el corazón. Y Quasimodo, el bondadoso campanero, fue querido por todo París.
La lección de la historia
¿Qué aprendimos?
Nunca debemos juzgar a las personas por cómo se ven. Como Esmeralda, conviene ser amables con todos; y como Quasimodo, lo que de verdad cuenta es tener un buen corazón. La bondad y la amistad hacen hermosa a cualquier persona.
Actividad
Piensa en alguien que parezca diferente o que esté solito, y haz algo amable por esa persona. Luego dibuja a Quasimodo tocando sus campanas o a Esmeralda bailando en la plaza.
Actividades para imprimir
Descarga e imprime estas actividades del Jorobado de Notre Dame.
Juega en la pantalla
Juego de memoria
Encuentra las parejas del Jorobado de Notre Dame
Voltea dos cartas. Si son iguales, ¡se quedan boca arriba!
Voltea las cartas y encuentra las parejas iguales.
Para pensar y conversar
¿Tú qué piensas?
Piensa y cuéntale a tu familia:
Preguntas para pensar y conversar en familia.
Pregunta 1 de 3
Quasimodo era distinto por fuera, pero bondadoso por dentro. ¿Por qué no debemos juzgar por la apariencia?